Donde empiezan las historias: el proceso de selección de La Nuaré
- La Nuaré Cuéntame tu historia
- Apr 29
- 3 min read

Durante mes y medio, una pregunta quedó abierta: ¿qué historia merece ser contada?
La respuesta no llegó en forma de una sola voz, sino de muchas.
Casi 50 relatos comenzaron a llegar desde distintos puntos de América Latina —México, Colombia, Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador, Venezuela, Chile y Brasil— escritos por personas que hoy habitan Barcelona y que, en ese gesto de escribir, decidieron volver sobre su propia experiencia migratoria.
Lo que apareció no fue una colección de textos. Fue un archivo vivo de memorias.
Había historias atravesadas por la urgencia y otras por la distancia. Historias que hablaban de rupturas, de comienzos, de identidades que se desarman y se vuelven a armar en otro lugar. Algunas estaban marcadas por la pérdida; otras, por una extraña forma de ligereza: la capacidad de reír en medio de lo difícil, de narrar la tragedia con humor, de sostenerse en el amor, en el arte o en la comunidad.
Leerlas implicó algo más que evaluar. Fue, en muchos sentidos, un ejercicio de escucha.
Como proyecto, La Nuaré se sitúa precisamente ahí: en la creación de espacios donde la experiencia migrante pueda ser narrada en primera persona, generando memoria, comunidad y diálogo intercultural.
El Gesto de Elegir
En un proyecto como La Nuaré, seleccionar no significa jerarquizar el valor de una historia. Todas lo tienen. La pregunta es otra:
¿qué historias pueden dialogar entre sí en este momento concreto?
El proceso comenzó con criterios definidos —relatos en primera persona, vinculados al proceso migratorio, con una mirada reflexiva y coherente con principios de respeto y derechos humanos—, pero pronto se volvió evidente que eso no sería suficiente para decidir.
“Fue increíblemente difícil elegir solo diez narradores porque todas las historias tienen valor. Nos remitimos a los criterios de selección y a la disponibilidad de las personas para participar en los encuentros para poder ir descartando en principio. Y luego fuimos analizando las potenciales líneas narrativas que había en cada una de las historias enviadas y fuimos imaginando a dónde podían llevarnos esas historias. Poco a poco, orgánicamente, leyendo las postulaciones, se fue creando un patrón o un tono en común, digamos, entre las historias, más allá de que todas fueran historias migrantes, y allí fue cuando empezamos la difícil tarea de seleccionar solo 10.”
Elegir, entonces, fue también imaginar. Imaginar cómo resonarían esas voces en conjunto.
Qué ritmo tendría ese encuentro. Qué preguntas abriría.
Cuando las historias encuentran sus voces
Y entonces, finalmente, ocurrió.
Las historias empezaron a tomar forma.Y con ellas, quienes las contarán.
Las personas seleccionadas para esta edición de La Nuaré son:
Anna Gabriella Herrera Caverzan – VENEZUELA
Carlos Andrés Ramírez Calderón – COLOMBIA
Danilo Marinho Adriano – BRASIL
Derbi Neila Marín Jiménez – VENEZUELA
Gonzalo García Ríos – PERÚ
Guadalupe Ortiz Sosa – PERÚ
María Selene Mencía Rojas – ARGENTINA-BOLIVIA
Paul Guzmán Orellana – ECUADOR
Pilar Polo – ARGENTINA
Yohana Sánchez – COLOMBIA
Con ellas y ellos comienza ahora un proceso profundamente íntimo y transformador.
Durante las próximas 6 semanas, estos narradores y narradoras se sumergirán en sus propias memorias: escribirán, revisitarán momentos, nombrarán lo vivido y encontrarán la forma de decirlo en voz alta.
Porque en La Nuaré no solo se cuentan historias. Se aprenden a habitar.
Un tono que aparece
Sin buscarlo explícitamente, algo empezó a tomar forma durante la selección.
Entre la diversidad de relatos, comenzó a percibirse un tono compartido: una manera de mirar la experiencia migrante desde la complejidad, sin simplificaciones, pero también sin renunciar a la posibilidad de reconstrucción.
No era un tema. Era una sensibilidad.
Un modo de narrar desde lo intermedio, desde ese lugar incómodo —y fértil— de no pertenecer del todo a un solo sitio.
Ese fue el hilo que terminó de sostener la selección.
Lo que viene
El proceso culminará en un escenario, frente a un público.Pero, en realidad, comienza mucho antes: en el instante en que alguien decide contar.
Sábado 27 de junio
Ese día, estas historias dejarán de ser solo de quienes las vivieron,para convertirse en un espacio compartido.
Lo que queda fuera (y permanece)
Toda selección implica una ausencia.
Las historias que no forman parte de esta edición no desaparecen. Permanecen como parte de un archivo más amplio, como una constelación de voces que siguen buscando espacio.
Porque si algo dejó claro este proceso es que hay muchas más historias que necesitan ser contadas.
Y que La Nuaré, más que un evento, es una pregunta abierta:cómo seguir creando lugares donde esas historias puedan existir.



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